
Por: Rosa Vázquez
“Abuela, voy a cavar muy hondo para limpiar tus huesos: dejaré una manta para que no te sientas sola. Voy a cavar muy hondo, tanto como lo exija mi tristeza”[1].
Así comienza el recorrido por el museo de la memoria y la infancia de César Trujillo, quien nos presenta a través de su Evocación de la infancia, un pasaje por las vivencias más significativas de cuando niño, de cuando triste, de cuando atónito por lo que sucedía en casa, con la familia, con él mismo.
El poemario de corte intimista, publicado en 2018 por el Consejo Estatal para las Culturas y las Artes de Chiapas (CONECULTA) hurga por los cajones misteriosos del ropero de su niñez. Dicen que un niño comienza a tener recuerdos y formar su conciencia a partir de los 3 años, más el autor parece que desde antes empezó a guardar sensaciones, voces y estampas con el fin de reconstruirse a través de la palabra.

Evocación de la infancia es un poemario en prosa y verso libre que se divide a manera de escena en cuatro momentos: Responso, Retrato del hermano muerto, Álbum de familia y Evocación de la infancia, espacios personales vividos en su natal Yajalón, en el Estado de Chiapas, donde se presenta en un primer momento un diálogo con la abuela, una mujer fundamental en la vida del poeta y a quien se dirige con respeto, candidez, amor y auxilio, pidiéndole resolver el misterio de su ausencia y de otras interrogantes de la vida. Le sigue un encuentro con el hermano anhelado, el niño querido antes de nacido y la imposibilidad de ser su hermano mayor. Finalmente, el autor presenta otros personajes importantes de la familia: el padre, el abuelo, la madre; en ese vaivén también relucen episodios de crudo abandono, intimidación y rabia, “yo era un niño con los sueños rotos, con el deseo de tener un padre que lo cargara entre sus brazos, uno que le diera un beso y se sintiera orgulloso, como si de verdad hubiese deseado que naciera”[2].
También relucen momentos de reflexión y sabiduría compartida, de olor a tierra mojada, de duraznos en su jugo, de conejos silvestres y nauyacas sigilosas, el abuelo siempre dejaba una doblada de frijol, un trozo de chile, un pedazo de masa sin batir, un puñado de sal y un cigarro encendido sobre una roca envuelta entre lo verde de las ramas {…} era un designio de que el tiempo, junto a nuestra infancia, se evaporaba entre sus labios”[3].
Este poemario ganador del Premio Nacional Rodulfo Figueroa 2017, tiene en su columna vertebral una expresión profunda de la intimidad del autor, presentada con nostálgicas, tristes y desgarradoras figuras literarias. La metáfora como su extremidad principal, más no única y la confesión como pálpito constante, sin tregua ni distracción; hace frío, el aire corre buscando algo entre las ramas, como quejándose, como trayendo tu nombre sobre el polvo.
En Evocación de la infancia, está el vaho fantasma de los grandes de la poesía, como un susurro convertido en cita, que el autor transforma y da su toque, “nadie me conocía como tú. Quisiera contarte que nos mintieron con infiernos, que el camino es una raya blanca, una recta infinita donde llueve y somos etéreos”[4].

El también ganador de los Juegos Florales San Marcos 2019, crea su identidad y ausencia a través de sus palabras. Si pudiéramos colocar a este libro en algún sitio, sería el de la honestidad, el añoro y el vacío. Y, en contraste, esa triada estaría rebosante de vivencias y emociones. Es un libro valiente, como César Trujillo, que expone y propone su sangre como palabras.
Hace unos años conocí Yajalón, y al recorrer sus calles, admirar sus verdes por doquier, sus montañas, los ojos de su gente y los sueños como neblina entre los árboles, pude imaginar a César Trujillo, caminando con la cabeza cabizbaja pero los oídos atentos, casi pude oler el pasto fresco y escuchar las pisadas de su abuelo. Me asomé en una casa vieja, me pareció ver a su abuela, amorosa, fuerte; y, sin duda, me dejó un suspiro partido el encuentro con la ausencia de su hermano y un coraje justificado por la violencia de su padre. Así de sensible, dolorosa y bella es esta Evocación de la infancia.
[1] Página 15.
[2] Página 87.
[3] Página 69.
[4] Página 20.

