“¡Vas, carnal!” El reflejo de una sociedad machista y clasista

Por: Carlos Palomares

El 23 de mayo de 2021, el periódico Reforma publicó la opinión titulada “¡Vas, carnal!”[1], que aperturó debate en la opinión pública por su contenido y la forma en que Eduardo Caccia desarrolló el texto. Hubo voces que ovacionaron las letras del autor pero también recibió críticas, algunas bastante contundentes.

Una opinión que generó controversia

Cuando un tema enciende el debate público de esta manera y en redes sociales se externan opiniones y sentires, considero que lo más adecuado es acudir a la fuente principal, allegarse de la información, reflexionarla, hacerse de una opinión y luego contrastarla con otras que no sean afines. Este proceso permite que la perspectiva desde la que se comprendes el tema sea amplia y no se sesgue por la reflexión de alguien más.

Motivado por el revuelo que la opinión de Caccia había causado, decidí leerla. Al principio la intención no iba más allá de comprender por qué un texto causaba que la opinión pública se encontrara dividida, sin embargo, al realizar la primera lectura me sentí francamente ofendido por la forma en que el autor desarrolló el tema.

Imagen 1. Fuente: SinPermiso blog.

Una sociedad patriarcal y de castas

México es un país en el que el patriarcado se encuentra presente de forma particular, lo que ha generado una violencia directa y sistematizada hacia las mujeres. Motivo por el cual se han generado movimientos legítimos que exigen que esta situación sea controlada y erradicada. Por otro lado, la desigualdad social es una realidad en todos los países del mundo, en el nuestro, la brecha es considerable y se refleja en la cotidianidad de todas las realidades que convergen en puntos geográficos determinados; es en las grandes urbes donde se puede percibir con mayor claridad.

En este contexto,  considero que publicar una opinión en un medio de comunicación de circulación nacional, debe exigir una gran responsabilidad que implique a la persona autora ser consciente de la existencia de las diversas realidades y de las muchas desigualdades presentes en nuestro país. El texto de Eduardo Caccia carece de estas características, se excede en los límites del respeto y se basa en una superioridad intelectual y económica que él mismo asume.

La idea del texto es motivar a la base trabajadora al voto, y aunque se muestra una clara tendencia a desaprobar la política de generación de empleos de la actual administración pública y, en general, del proyecto que el presidente de la República representa. No me detendré en analizar sus argumentos referentes a este tema.

Imagen 2. Fuente: Radio BUAP.

Los aspectos que sí quiero destacar son los tintes de machismo y clasismo existentes. En primer momento quiero resaltar lo machista del texto. arece estar dirigido a los hombres, aquellos que “se parten la madre trabajando”, como si las labores del hogar no significaran un esfuerzo igual o mayor, o como si en México no existieran mujeres que contribuyen de forma económica a su núcleo familiar. El texto asume la propiedad de los hombres sobre las mujeres de su familia: “Sé que a lo mejor tu o TU vieja o TU jefecita y hasta tu papá votaron por las promesas de ya sabes quién”.  De este fragmento se puede extraer, además, que el autor asume que los hombres deberían tener una superioridad al señalar que incluso un hombre puede tomar malas decisiones.

Otro aspecto a resaltar es la superioridad intelectual y económica desde la que Caccia se dirige a las y los lectores: el uso del lenguaje se siente forzado en la lectura, se percibe incluso falso. El autor trata de mostrar que, de alguna manera, “se baja” de su peldaño desde el que ve a las personas e invita,, a ejercer el derecho al voto usando un lenguaje “entendible”. Se pretende mostrar a los dueños del capital privado como personas a las que se les tiene que agradecer e incluso ofrecer pleitesía por permitir que resolvamos los problemas de su negocio: “A ti que eres parte de una empresa en la que alguien decidió arriesgar su mucha o poca lana, para hacer negocio sí, y para dar empleo también. Sin ese wey, el patrón, no habría jales, no habría puestos de trabajo.” Y aunque en las líneas siguientes afirma que no todos los patrones “son santos” y que algunos “son ojetes”, es perceptible que la intención es mostrar agradecimiento a aquellos que invierten su dinero en hacer negocios.

Para seguir reflexionando

Las ideas y argumentos expresados por Eduardo Caccia en su artículo “¡Vas, carnal!”, muestran que no se ha logrado que el machismo y el clasismo en nuestro país desaparezcan. Muestra a un grupo de la población que piensa que la propiedad de la mujer está supeditada a la del hombre, que necesita utilizar un lenguaje basado en palabras altisonantes y oraciones ordinarias para poder comunicarse con otro grupo, al que además se le considera inferior.

Externar una afinidad política es respetable y, más aún, saludable en un sistema político democrático como el mexicano. Lo que no es respetable ni necesario, es fomentar estereotipos, racismo, clasismo y machismo. Seguir consumiendo contenido como el de “¡Vas, carnal!” implicaría reconocer que, como sociedad, estamos marcando un retroceso en nuestras construcciones.

A pesar de que, en una posterior publicación, Caccia se disculpa por escribir un texto construido con base en estereotipos[2], no se puede olvidar que la opinión se externó, dejando visible el clasismo con que escribió y, peor aún, se percibe que un grupo importante de la sociedad comulgó con sus ideas.

Aquellos que compartimos esta generación denominada Milenial, somos el presente y no el futuro del país, la forma en la que el autor se dirigió a la sociedad mexicana me resultó ofensiva y fuera de una realidad que estamos tratando de construir. Donde el libre ejercicio de derechos, la igualdad de oportunidades y la no violencia en todos los sentidos impere. No permitamos que este tipo de letras se sigan difundiendo por los medios de comunicación, impresos y digitales;aún queda mucho trabajo por realizar.


[1] Caccia, Eduardo, “¡Vas, carnal!”,en Reforma, [en línea].

[2] Caccia, Eduardo, “Por qué escribo”, en Reforma, [en línea].


Referencias

Caccia, Eduardo, “¡Vas, carnal!”, en Reforma, consultado en: https://www.reforma.com/aplicacioneslibre/preacceso/articulo/default.aspx?__rval=1&urlredirect=https://www.reforma.com/vas-carnal-2021-05-23/op205215?referer=–7d616165662f3a3a6262623b727a7a7279703b767a783a– 30 de mayo de 2021.

Caccia, Eduardo, “Por qué escribo”, en Reforma, consultado en: https://www.reforma.com/aplicacioneslibre/preacceso/articulo/default.aspx?__rval=1&urlredirect=https://www.reforma.com/por-que-escribo-2021-05-30/op205641?referer=–7d616165662f3a3a6262623b727a7a7279703b767a783a– 30 de mayo de 2021.

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