La teoría del cambio y los propósitos de año nuevo

Por: Fernando Trejo

El arribo de un nuevo año siempre trae consigo diversas ideas que podrían considerarse algo propio en el cierre del anterior, la sensación de volver a comenzar, una nueva oportunidad, confiar en aquellos cambios que puedan darse, forman parte de las motivaciones que orillan a la mayor parte del mundo a formularse propósitos para el nuevo año que está por comenzar.

Algunos de los cambios que suelen enunciarse como parte de estos propósitos, suelen estar enfocados en diversas áreas, por ejemplo, aquellos que están dirigidos a cambios en la salud, como la actividad física y adopción de nuevos hábitos alimenticios, o practicar un nuevo deporte; mientras que otros propósitos se direccionan hacia la modificación de aspectos relacionados con la personalidad, nuevas conductas, obtener un empleo, entablar una relación sentimental, o el crecimiento personal, por mencionar algunos.

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Sin embargo, algunos de los propósitos suelen tener una corta duración que no supera el primer mes del nuevo año, abandonando por completo la expectativa de una oportunidad que tenía por objetivo consolidar un nuevo estilo de vida, pero ¿Qué es lo que impide el seguimiento y, por consiguiente, el cumplimiento de un propósito de año nuevo?

Paul Watzlawick[1] sostenía que la idea del cambio debía ser considerada conjuntamente al concepto de persistencia: en un universo en que todo es azul, el concepto de azul no puede ser desarrollado, debido a la ausencia de otros colores que sirvan como contraste. Para Watzlawick, el problema es persistente, y repetitivo, de modo que es posible preguntarse: ¿Cómo es qué persiste una situación caótica?, ¿Qué es preciso para cambiarla?

La concepción del cambio está ligada a las dificultades que mantienen un problema, es preciso señalar aquellos elementos dentro del sistema que no permiten que fluctúe, siendo esta misma resistencia una cualidad elemental en los seres humanos, aún cuando el cambio es lo único constante, las pautas para conseguir un cambio que trascienda suelen ser confusas. De acuerdo con Watzlawick, existen dos tipos de cambio: el cambio tipo 1, y cambio tipo 2.

Los cambios de tipo 1 son aquellos en los cuales no existe una modificación del sistema, existe un Feedback negativo que equilibra las desviaciones y mantiene un nivel constante, es decir, se vuelve a la misma situación. Este tipo de cambios suelen ser caracterizados por conductas y situaciones de tipo superficial, como teñirse o cortarse el cabello, elegir ropa nueva o pintar la casa; son conductas que no trascienden, debido a que su repetición es corta y, por consiguiente, su impacto también lo es.

Mientras que los cambios tipo 2, son cambios cuantitativos y discontinuos (en cuanto a su estructura y orden); a diferencia de los cambios tipo 1, existe una capacidad de aprendizaje que facilita el proceso de adaptación de acuerdo con las necesidades y exigencias del medio en que se encuentra, es decir, un Feedback positivoque favorece nuevas estructuras conductuales.

Entonces cabe preguntarse, ¿Cuáles son las limitantes de la persistencia del cambio?.Cuando nos planteamos un nuevo propósito de año nuevo, es importante identificar  con qué área está relacionado el cambio de acuerdo con un nivel de acción: nivel íntimo-profundo, cognitivo-conductual, dinámica familiar o de pareja, nivel relacional, socio laboral, entre otros.

Los cambios que involucran estos niveles personales requieren de diversas variables para que puedan consolidarse, tales como la consciencia del mismo y porqué ha de efectuarse, la motivación para llevarlo a cabo, la voluntad, flexibilidad cognitiva para dimensionar las limitaciones y exigencias del medio, inteligencia emocional para regular las reacciones que puedan presentarse, y la posibilidad material.

Entonces, ¿Qué se requiere para realizar un cambio de tipo 1 a tipo 2? Dentro de las variables que favorecen el cambio, es importante señalar la flexibilidad cognitiva, puesto que esta misma nos permitirá adaptarnos a las exigencias que puedan presentarse en el proceso. Watzlawick expone el concepto “más de lo mismo”, refiriéndose a una conducta que ha fungido como el único intento de solución, donde ésta no es cuestionada en su aplicación, puesto que se cree que la conducta es correcta, y si esta no funciona, es consecuencia de que no se ha realizado con la intensidad debida.

Sí bien, una buena parte de los propósitos de año nuevo que no logran consolidarse están ligados a elementos como la motivación y la percepción del logro, también se encuentran fuertemente influenciados por la repetición en cuanto a la forma en que se realizan: rutinas de ejercicio excesivas, dietas restrictivas, conductas opuestas a las habituales, búsqueda de empleo en áreas en las que se carece de experiencia, inversiones monetarias y emprendimiento en negocios poco rentables.

La flexibilidad cognitiva es elemento crucial para generar un cambio de tipo 2, debido a que transcurre por el autoconocimiento, un área de nuestra vida a la que muchos suelen huir, y la crítica constructiva en cuanto a las fortalezas y áreas de oportunidad, son elementos que deben estar presentes al momento de plantear los nuevos propósitos, permitiendo visualizar el alcance de los mismos como una meta alcanzable, y no como una expectativa irreal.

Otro elemento que es importante añadir, se refiere al momento en que una persona efectúa un cambio: sin crisis, antes de la crisis, durante la crisis, y después de la crisis. Son pocas las personas que realizan los cambios en ausencia o antes de que se presente una crisis, la mayor parte de los propósitos se ven motivados por la presencia de ella , lo que en ocasiones puede estropear la adopción de la nueva conducta, puesto que no ha sido planeada con antelación, y surge como una respuesta repentina y urgente.

Fuente: blogdelfotografo.com

Es importante mencionar, que la motivación y la creencia popular de que  querer es poder, no siempre es suficiente para emprender nuevas conductas que nos conduzcan a la adopción de nuevos estilos de vida; debido a que la ausencia de un conocimiento íntimo y la autocrítica pueden plantear expectativas muy altas, que al conducir al fracaso de las mismas pueden derivar en juicios personales arbitrarios, rigurosos e irracionales, influyendo directamente en el abandono de las nuevos propósitos de año nuevo.

Situarnos en las vísperas de un año nuevo es un momento de profunda reflexión, de crítica y análisis sobre lo que hemos hecho, y pretendemos lograr. Plantearnos nuevas metas para el año que está por comenzar no debería ser un martirio que desemboque en bajas de nuestro ánimo, como tampoco en juicios rígidos contra nosotros mismos, sino que, por el contrario, el año nuevo puede representar un espacio para sentirnos bien con nosotros mismos, permitirnos ser constructivos y críticos sobre hacia dónde nos queremos dirigir, teniendo presentes nuestras capacidades y áreas por mejorar.


[1] Watzlawick,  Paul , Weakland,  Jhon H. , Fisch,  Richard, Cambio: Formación y solución de los problemas humanos, 2012.


Lista de referencias:

Watzlawick,  Paul , Weakland,  Jhon H. , Fisch,  Richard, Cambio: formación y solución de los problemas humanos, 1a  edición,  Herder, México, 2012.

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