Por: Aimée Boeta

Al sur de la India se encuentra una pequeña isla de 22,156,000 habitantes, conocida como Sri Lanka; país que en los últimos meses se ha caracterizado por una severa crisis económica y manifestaciones que han causado que más de una persona se pregunte: ¿qué está pasando?
Lo cierto es que las dolencias de Sri Lanka se pueden rastrear desde 2019, cuando el turismo disminuyó considerablemente debido a ataques terroristas hacia iglesias. La falta de turismo se encrudeció con las restricciones de viaje causadas por la pandemia. Sin embargo, esta no es la única razón por la que el país se encuentra en crisis.
Sri Lanka no ha tenido un buen manejo fiscal, provocando que importe US$3,000 millones[1] más, al año, en productos de los que exporta, obligando al país a adquirir deuda con distintos países para financiar proyectos de infraestructura que no cuentan con un plan de desarrollo a largo plazo. Además, el mandatario Gotabaya Rajapaksa, aprobó la bajada de impuestos a los grupos más ricos de la población.
Tanto la falta de turismo, la crisis económica mundial por la pandemia, como el mal manejo del gobierno, causaron la desgracia. En abril de 2022, Sri Lanka se declaró en la quiebra e incumplió a sus pagos con sus prestamistas; en junio el país contaba con una inflación de 55%[2]. La bancarrota afectó a los ciudadanos de forma severa, siendo el sector de los hidrocarburos el más golpeado por la crisis, el buscar gasolina se volvió una tarea casi imposible, además de que era extremadamente cara.
A la falta de combustible se sumó la falta de alimentos y de medicinas, causando la muerte de cientos de personas que no podían acceder a los servicios básicos de forma legal, y no tenían el suficiente efectivo para satisfacer sus necesidades por medio del mercado negro. Esta situación generó que miles de personas dejaran sus diferencias atrás y se centraran en un sólo objetivo: echar al presidente Gotabaya Rajapaksa.

Es así como el 9 de julio, miles de personas tomaron la casa presidencial e incendiaron la casa del primer ministro, causando la huida y la dimisión del presidente el 13 de julio. Desde entonces, el primer ministro, Ranil Wickremesinghe, funge como presidente provisional con poca simpatía por parte de la población de Sri Lanka.
Actualmente, el país se encuentra en estado de emergencia, los manifestantes continúan en las calles, pero ahora de forma más tranquila en la espera de un cambio de gobierno. Además, el país negocia con el Fondo Monetario Internacional y con China para poder salir de su estado de insolvencia. Solo es cuestión de esperar lo que el futuro le depara a Sri Lanka.
[1] Redacción, «Sri Lanka: 3 preguntas para entender las violentas protestas que forzaron la huida del presidente», en BBC News Mundo, [en línea], 10 jul.2022.
[2] Garcia Bueno, Jesús, “La crisis detrás de la revuelta popular de Sri Lanka: depósitos vacíos, precios desbocados y corrupción”, en El País, [en línea], 16 jul. 2022.
Referencias
- García Bueno, Jesús, “La crisis detrás de la revuelta popular de Sri Lanka: depósitos vacíos, precios desbocados y corrupción”, en El País, [en línea], 16 jul. 2022, consultado en: https://elpais.com/internacional/2022-07-17/la-crisis-detras-de-la-revuelta-popular-de-sri-lanka-depositos-vacios-precios-desbocados-y-corrupcion.html
- Redacción, «Sri Lanka: 3 preguntas para entender las violentas protestas que forzaron la huida del presidente», en BBC News Mundo, [en línea], 10 jul.2022,consultado en: https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-62110529
