David Valdez
Hoy, en la denominada era digital, el uso de tecnologías digitales de última generación pretende marcar un antes y un después en la educación a través de la datificación, el análisis de Big Data y la Inteligencia Artificial[1]. No obstante, la concepción de una transformación significativa y trascendental a partir del uso de la tecnología ha sido una constante en la historia de la educación. Dependiendo de la tecnología de la época (imprenta, fax, telégrafo, radio, televisión e internet) se ha generado un discurso de un cambio revolucionario en el aprendizaje. Esto se ha impulsado desde diferentes políticas educativas para incentivar la metamorfosis en la educación.

A partir de lo anterior, se puede considerar que el mercado de la tecnología educativa ha existido desde las primeras aplicaciones de la tecnología en el aprendizaje. Este mercado se ha transformado a lo largo de la historia (desde los proveedores de bancas, pizarrones, telégrafo, radio, televisión e internet). De tal manera que lo que se observa hoy es la transformación (más que el surgimiento) del mercado de tecnología educativa.
No se presupone la ausencia de novedad o innovación en el mercado de tecnología educativa, más bien considera cómo las tecnologías digitales de la época (desde un enfoque de innovación disruptiva) están transformando la educación. La orientación de este enfoque se sustenta en un análisis documental[2] sobre las tendencias de investigación de tecnología educativa en la primera década del siglo XXI. La tendencia principal sobre la tecnología educativa es la que se centra en entornos de aprendizaje basados en tecnología en tres dominios: integración de tecnologías, aceptación y actitud de las tecnologías emergentes y entornos de aprendizaje. Está investigación[3] identifica cuatro grandes eras: 1) la era del diseño instruccional, 2) la era del diseño de mensajes, 3) la era de la simulación y 4) la era de los entornos de aprendizaje. Hay que señalar que, dichas eras están determinadas por el internet, la tecnología de la década.
Durante la primera década del siglo XXI, el campo de investigaciones de tecnología educativa no consideró estudiar su mercado de comercialización. Esta es una tendencia que ha generado atención a partir de las inversiones que han realizado empresas de capital de riesgo[4]. Se debe señalar que de 2010 a 2019 la inversión pasó de 500 a 7 mil millones de dólares[5]. La pandemia del COVID-19 potenció la inversión en el mercado de tecnología educativa.

Lo anterior ha provocado que una serie de investigaciones recientes hayan adoptado la abreviatura EdTech (el concepto de tecnología educativa se transforma en el tiempo) para referirse a las tecnologías de la industria 4.0 en la educación. Con esta definición se acota que el mercado de interés es el que comercializa los usos del Internet de las cosas, Inteligencia artificial, Big Data, nanotecnología, impresión 3D, realidad aumentada, blockchain, ciberseguridad y sistemas autónomos en ámbitos educativos. Estás investigaciones pretenden superar el uso instrumentalista de la tecnología que solo atribuye los usos prácticos para la mejora del aprendizaje.
La tendencia busca el desarrollo de investigaciones que adopten una teoría crítica de la tecnología, en un marco que sintetice la filosofía de la tecnología y los estudios tecnológicos constructivistas, con el objetivo principal de analizar tecnologías y sistemas tecnológicos en múltiples niveles. La perspectiva crítica no supone una descalificación o desacreditación, se considera que esta perspectiva permita ensamblar los nexos entre tecnología, sociedad y educación sin caer en una paranoia tecnológica[6].
En conclusión, se debe considerar la importancia de analizar el impacto de la EdTech en la educación y la sociedad desde una perspectiva crítica y no meramente instrumental. A lo largo de la historia, cada avance tecnológico ha sido promovido como una revolución en el aprendizaje, sin embargo, es necesario cuestionar la efectividad real de estas tecnologías y el alcance de sus promesas. La tendencia actual en la investigación de tecnología educativa se enfoca en el análisis de cómo las tecnologías de la industria 4.0 están transformando la educación en especial con la presencia reciente de la Inteligencia Artificial. Desafiar las ideas preconcebidas y simplistas sobre cómo la tecnología puede revolucionar el aprendizaje es esencial para desarrollar una comprensión más profunda de su impacto en la educación y la sociedad. Ante los avances tecnológicos se debe cuestionar la ciencia detrás de la EdTech y analizar cómo contribuye a la reproducción de desigualdades y a la exacerbación de la justicia, podremos identificar la gobernanza actual de la educación y reevaluar los horizontes aceptables y deseables de una buena educación. En última instancia, este enfoque crítico[7] permite evaluar de manera más rigurosa el papel de la tecnología en la educación, lo que permitirá a las partes interesadas tomar decisiones más informadas y fundamentadas sobre la adopción de nuevas tecnologías y sus aplicaciones en el ámbito educativo.

[1] Williamson, Ben. Big data en Educación El futuro digital del aprendizaje, la política y la práctica, 2018, p.25.
[2] Hsu, Hung, Ching, “Trends of educational technology research: More than a decade of international research in six SSCI-indexed refereed journals”, Educational Technology Research and Development, [en línea], 2013, p. 688.
[3] Ibídem, p. 689.
[4] Williamson, Ben, Eynon Potter, “Pandemic politics, pedagogies and practices: digital technologies and distance education during the coronavirus emergency”, Learning, Media and Technology, [en línea], 2020, p.108.
[5] HolonIQ, HolonIQ. Global Impact Intelligence, [en línea], 2 abr. 2021.
[6] Macgilchrist, Felicitas, “What is ‘critical’ in critical studies of edtech? Three responses”, Learning, Media and Technology, [en línea], 2021, p.245.
[7] Ibídem, p. 248.
