Trotamundear en femenino: Viajar sola, de Liliana Chávez Díaz

Por: Eva Márquez

Uno de los géneros literarios más camaleónicos es la literatura de viajes. Es capaz de tomar distintas formas como el de la crónica, las memorias, cartas, o inclusive diarios; surge de un instinto completamente natural: narrarnos para hablar de lo cotidiano y lo extraordinario. ¿Y qué es más extraordinario que una mujer viajando sola? en su libro Viajar sola: Identidad y experiencia de viaje en autoras hispanoamericanas,—publicado por la editorial de la Universitat de Barcelona y parte de la colección Periodismo Activo—[1]Liliana Chávez Díaz presenta una selección de autoras que tuvieron la oportunidad de recorrer diferentes países del mundo y escribir al respecto.

Si bien en la actualidad abunda la publicidad de turismo tanto nacional como internacional, el viaje no siempre fue una actividad asequible o posible para toda la población. Para llevar a cabo un viaje, se necesitaba no sólo dinero, sino también valor. Quienes se atrevían a explorar el mundo, generalmente buscaban compartir sus experiencias, a través de relatos de viaje, mismos que podían tomar distintas formas literarias.

El Ateneo, Buenos Aires, Argentina. Fotografía propia

La curiosidad y el afán de conocer otras realidades le dieron una gran popularidad al relato de viajes. Así, tenemos autores que se han convertido en clásicos de este género, por ejemplo, Marco Polo o Herodoto. La literatura de viajes es tan antigua como la literatura misma, sin embargo, así como ocurre en gran parte del canon literario, hay una mayoría masculina entre sus autores. Dicha situación tiene una explicación histórica y social. Como se mencionó antes, el viaje hasta hace poco no era una actividad accesible, en especial para las mujeres. En la actualidad todavía sorprende encontrar a una mujer viajando sola, años atrás, la impresión era mayor, y si bien se creía que “[…] viajar y escribir sobre ello eran actividades masculinas[2]”, las mujeres también lo han hecho, lo hacen y lo harán.

No son pocos los ejemplos de relatos de viaje escritos por mujeres, a pesar de que no son tan conocidos como los escritos por hombres. Por ejemplo, el primer relato de viaje escrito por una mujer, es el Itinerarium Egeriae, de Sor Egeria, que data del siglo IV[3]. Después de éste, encontramos a otras mujeres que viajaron y escribieron, trotamundos por distintos motivos, que sintieron la necesidad de escribir sobre su experiencia.

Fotografía propia

El corpus de Chávez Díaz se centra en autoras hispanoamericanas, ya que es un espacio en donde se acentúa más el vacío de la investigación literaria con enfoque en el relato de viajes. Las escritoras que se abordan a lo largo del libro son Gioconda Belli, Alma Guillermoprieto, Beatriz Sarlo, Susana Chávez-Silverman, María Moreno, Magali Tercero, Elena Garro, Rosario Ferré y Rosario Castellanos, todas pertenecientes al siglo XIX y XX. Los capítulos se dividen de acuerdo con formas de escritura, que van de las memorias, a la crónica, archivos y epístolas. El texto funciona como una introducción al análisis de la literatura de viajes escrita por mujeres, a la par que invita a ampliar el panorama compartido.

Cabe destacar también que el título del volumen presentado es provocador, ya que refiere a una situación todavía actual. Viajar sola no sólo significa viajar sin compañía, sino que culturalmente hace referencia a viajar sin la compañía de un hombre[4]. Es decir, se puede viajar con una amiga, pero ante los ojos del mundo, dos mujeres viajando juntas, en realidad están viajando solas. Dicho aspecto es resaltable, ya que de acuerdo con Chávez Díaz, “el cuerpo femenino juega un papel significativo en la experiencia del viaje”[5]. Aquellas mujeres que se han aventurado sin compañía masculina a la senda de los trotamundos podrán entender esta afirmación.

Valle del Cocora, Colombia. Fotografía propia

El viaje femenino tiene una diferencia primordial con el masculino, al menos desde el corpus abordado. En el libro se explica que las autoras se inclinan por la experiencia íntima y de autoconocimiento al narrar su travesía, mientras que los autores parecieran más inclinados a lo informativo, lo cual podría deberse a que: “A diferencia del grand tour masculino, que históricamente no ha requerido justificación para el placer, la aventura o la educación cosmopolita, en algunas sociedades las mujeres aún deben justificar la razón o el deseo de salir de casa”[6].

Viajar sola: Identidad y experiencia de viaje en autoras hispanoamericanas, no sólo ofrece una introducción sobre la literatura de viajes escrita por mujeres de habla hispana, sino que también reflexiona respecto a la posición de las mujeres en cuanto al viaje en sí desde una perspectiva histórica y social expuesta en los textos abordados. Además, si bien se enfoca en la experiencia del desplazamiento desde el cuerpo femenino, se detiene en cuestiones relevantes para todos los viajeros, como lo es el recuerdo y el cambio, así como el motivo mismo que invita a emprender el viaje.


[1] La calidad de esta colección le valió  el Premio Nacional de Edición Universitaria a la Mejor Colección en el año 2018, el cual es otorgado por la Unión de Editoriales Universitarias Españolas (UNE).

[2] Chávez Díaz, Liliana, Viajar sola: Identidad y experiencia de viaje en autoras hispanoamericanas, 2020, p. 30.

[3] Al menos en cuanto a literatura occidental se refiere, en esto coinciden diversos autores. Sobre literatura oriental, habría que profundizar más.

[4] Ibídem, p. 20

[5] Ibídem, p 12

[6] Ibídem, p. 225


Lista de referencias:

Chávez Díaz, Liliana, Viajar sola: Identidad y experiencia de viaje en autoras hispanoamericanas, 1ª edición, Colección Periodismo Activo, Universitat de Barcelona, España, 2020.

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