Por: Marinely Quiroz
¿A qué nos referimos por cultura de ahorro?
La cultura del ahorro, de acuerdo con la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM, en adelante), consiste en el hábito de guardar recursos económicos para cubrir necesidades futuras1. Integra capacidades de conocimiento de las finanzas personales con el objetivo de alcanzar alguna meta a corto, mediano y largo plazo; regularmente se asocia al ahorro para emergencias y la vejez. Tomando en cuenta la administración de gastos e ingresos de manera individual. Por ejemplo, los gastos hormiga, los cuales son consumos no necesarios que no afectan significativamente a corto plazo en los gastos de las personas aunque a la larga si tiene una repercusión importante. Es así, que la cultura de ahorro está presente en los diferentes aspectos de la vida de las personas, pues va desde comprar productos básicos de despensa con descuentos hasta el consumo de productos que cuentan con alguna etiqueta social como lo es la vestimenta.

Fuente: CONAPRED
Formas de ahorrar en México
En la Facultad de Economía de la UNAM, las doctoras Isalia Nava Bolaños, Lilia Domínguez y Flor Brown2 realizaron un estudio en los hogares mexicanos para diferenciar patrones, motivos y comportamientos de ahorro en jefaturas femeninas y masculinas. A continuación se explican los principales hallazgos obtenidos en tal investigación:
- Jefaturas femeninas: las mujeres cuentan regularmente con ingresos bajos; por lo tanto, tienen una menor posibilidad de ahorrar. Su tiempo lo dedican a tareas domésticas y por ello participan menos en el mercado laboral. Los ingresos se destinan a solventar las necesidades básicas de alimentación y cuidado para sus hijos. Las mujeres que cuentan con escolaridad de primaria y secundaria tienen más disposición de ahorrar en comparación con las mujeres que no tienen esta escolaridad. Complementado otros ingresos como lo son apoyos gubernamentales influyen positivamente en su tasa de ahorro.
- Jefaturas masculinas: los hombres, al tener acceso a ingresos más altos, tienen mayores capacidades de ahorrar. El tiempo que le dedican a tareas domésticas es mínimo, por ello lo destinan más a laborar y adquirir más ganancias. Sus gastos están más destinados al ocio y entretenimiento. La escolaridad no influye en sus capacidades para ahorrar y, aunque cuenten con apoyos gubernamentales, no tienen la disposición de ahorrarlo.
Dentro de esta investigación se encontró que los hogares con ingresos bajos ahorran en poca cantidad con el objetivo de enfrentar contingencias de salud, utilizando modalidades como tandas o cajas de ahorro en la medida en que tienen un limitado acceso al crédito bancario. La familia, al ser el principal agente socializador, nos da un panorama de la situación de la cultura de ahorro en nuestro país; como lo podemos ver en el estudio realizado por las doctoras, los patrones que se aprenden para ahorrar se encuentran encaminados por los roles de género, abriendo otros escenarios del por qué no se incentiva el ahorro en los mexicanos. Por otra parte, el estatus social tiene de igual manera un impacto en lo antes planeado, pues al tener pocos recursos hace más difícil que las personas puedan tener la posibilidad de desarrollar estos hábitos, ya sea para la vejez o para solventar necesidades futuras o emergencias.

Fuente: CONAPRED
Cifras de la Cultura de Ahorro México
Si hablamos de cifras, la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV, en adelante)3, en “El ahorro en México: productos, instrumentos y evolución”, nos dice que el 63% de la población mexicana utiliza mecanismos de ahorro informal: los hombres ahorran de manera activa en mecanismos informales en un 69% comparado a las mujeres en un 67%. Adicional a ello las personas que viven en zonas urbanas ahorran en un 69% y las zonas rurales en un 66%. En cuanto a la edad, se encontró que el porcentaje es decreciente en relación con la etapa de vida de las personas, es decir, los adultos mayores ahorran menos, con un 49%, comparado a la población que tiene un rango de edad de 18 y 29 años, que ahorra en un 77%. Caso contrario con el factor de la escolaridad, ya que se obtuvo que a mayor nivel de estudios la población ahorra más; tan solo las personas que tienen licenciatura o más ahorran en un 79% y las personas hasta primaria con el 54%. Las personas adultas y con trabajo formal ahorran en un 77%. Ahora bien, las personas que tienen cuatro salarios mínimos ahorran en un 82% y las personas que cuentan con un salario mínimo con el 67%. Las entidades con más cultura de ahorro son Querétaro con el 79%, Quintana Roo con 79%, Yucatán con 78%, Tabasco con 76% y Morelos con 75%.
Ahora bien, los ahorros se destinan principalmente para las emergencias en un 42%; en segundo lugar lo destinan al hogar en un 26%, y por último el 2% lo destina para la vejez. Posteriormente los instrumentos de ahorro consisten en guardarlo en el hogar con un 42%, en segundo lugar lo guardan por medio de tandas con el 22%, en cajas de ahorro con 14%, con familiares o conocidos con el 11%, comprando animales con el 9% y prestando dinero con el 7%. Por último muestran un dato interesante con respecto a las barreras para usar tarjetas de crédito las personas no la utilizan porque el 61% prefiere el efectivo, el 12% tiene desconfianza por usarlas, el 5% por desconocimiento y el 22% tiene otros motivos.

Fuente: CONAPRED
Situación a futuro del ahorro en México
Actualmente en México existe una escasa cultura de ahorro que implica aspectos sociales como la edad, género, escolaridad y estatus que no permiten solventar alguna crisis personal o generar algún sistema de pensiones para el retiro en edades de vejez. Por lo general los datos que se presentaron nos muestran un panorama preocupante que se relaciona con la calidad de vida de las personas que pueden llegar a tener en edades avanzadas. Llegando a ser un tema que involucra una serie de problemáticas sociales, ya que visibiliza las desigualdades existentes en el país. Por ello, se tiene que realizar una reflexión acerca de la población que no tienen los recursos suficientes para ahorrar y viven al día sus gastos e ingresos. En este contexto, vale la pena replantear sobre alternativas que beneficien a la población en general por medio de la cultura del ahorro, abriendo nuevos espacios de diálogos en relación al tema.
Lista de referencias
- Universidad Nacional Autónoma de México, “La cultura del ahorro”, [en línea], en RUA MX Red Universitaria de Aprendizaje, 2017, consultado en: https://www.rua.unam.mx/portal/recursos/ficha/7978/la-cultura-del-ahorro
- Nava, Isalia; Domínguez, Lilia y Brown, Flor, “La cultura del ahorro en México”, [en línea], en DGDC UNAM. Divulgación de la ciencia, 12 mar. 2018, consultado en: https://ciencia.unam.mx/contenido/infografia/27/la-cultura-del-ahorro-en-mexico
- Comisión Nacional Bancaria y de Valores, “El ahorro en México: productos, instrumentos y evolución”, [en línea], en Gobierno de México, feb. 2021, consultado en: https://www.gob.mx/cnbv/articulos/cnbv-presenta-estudio-el-ahorro-en-mexico-productos-instrumentos-y-evolucion-con-datos-de-la-enif-265413.


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