Museo Regional de Tlaxcala: De la prehistoria a la época colonial

Por: Guadalupe Ortiz

La historia del estado de Tlaxcala es vasta, fascinante y compleja está repleta de nombres, lugares y sucesos que han marcado un rumbo muy particular no solo para los y las habitantes de la región, sino para el país entero. Conjuntar todos los elementos que dan sentido y lógica al curso de los acontecimientos que originaron la conformación del lugar que hoy se denomina “cuna de la nación”, puede resultar complejo, sin embargo, hay espacios que facilitan el proceso a través de objetos preservados hasta nuestros días que nos cuentan historias provenientes de hace siglos.

Uno de dichos espacios, es el Museo regional de Tlaxcala, dedicado a resguardar la historia del estado, destacando su influencia en el desarrollo de los pueblos mesoamericanos, así como su papel durante la conquista y posterior evangelización. Este museo se encuentra ubicado en el interior del Ex convento franciscano de nuestra señora de la asunción, a un lado de la Catedral de Tlaxcala,  y está a cargo del Instituto Nacional de Antropología e Historia.

Foto 1: Fachada

La riqueza histórica y cultural de las piezas que el museo alberga es destacable; en su interior se pueden apreciar restos óseos de animales que habitaron en regiones de la actual capital; pinturas, objetos de cerámica de uso cotidiano en la era precolombina, códices y documentos oficiales; esculturas, objetos rituales y de guerra, entre otros. Todo ello se complementa con materiales interactivos que coadyuvan en la comprensión de la dinámica económica, religiosa y cultural de la población durante las épocas prehispánica y novohispana en el estado.

El recorrido comienza en la planta baja del edificio, en donde se encuentra una pantalla mediante la cual se proyecta un documental acerca de “Zultepec – Tecoaque[1]”, una zona arqueológica en el poniente del estado. En 1520 sus habitantes interceptaron una numerosa caravana española, apresaron a sus integrantes y posteriormente les sacrificaron en la festividad de “Panquetzaliztli[2]”, acto que provocó la ira de Hernán Cortés, quien ordenó la destrucción total de este lugar, por ello, las tropas echaron abajo los templos, masacraron a los habitantes, decapitaron esculturas y quemaron los hogares.

Continuando con el recorrido, se rodea el claustro hasta encontrar un acceso que conecta con el interior del convento, de inmediato el fragmento de un retablo de finales del siglo XVI da la bienvenida. Se trata de una obra de alrededor de dos metros de alto, seccionada en tres partes, la del centro es una imagen de Jesucristo crucificado, y la de la derecha, un retrato de Catalina de Alejandría, la otra parte se ha desgastado, perdiendo visibilidad. Fue recuperada del antiguo convento de San Francisco en el municipio de Tepeyanco.

Foto 2: Retablo

En lo inmediato, se encuentran las escaleras que conducen a la segunda planta. Al llegar ahí, se halla un tablero que sintetiza cinco de los más importantes sucesos de la historia de Tlaxcala, comenzando por el arribo de los primeros habitantes llegados del norte durante el posclásico, alrededor del 1250. Asimismo, se menciona la relevancia geográfica de la región en el llamado “corredor teotihuacano”, una ruta comercial que servía para el intercambio y tránsito de productos provenientes de estados aledaños como Puebla y Veracruz. La llegada de los conquistadores, es el punto número tres, que alude a la alianza político–militar establecida por tlaxcaltecas y españoles, favoreciendo el avance de estos hacia México-Tenochtitlán en lo que se denominó “Ruta de Cortés”. Otro suceso de impacto nacional, fue la migración de las 400 familias tlaxcaltecas hacia el norte del país en 1590, con el objetivo de colonizar esas tierras y favorecer la estrategia de expansión planeada por la corona española. En esta lista, no podía dejarse de lado la huella ferrocarrilera que se extendió a lo largo y ancho del territorio estatal, constituyendo así el punto número cinco.

Inmediato a esta síntesis, hay otro dispositivo electrónico que muestra la diversidad de flora y fauna propia del estado (en el pasado y el presente), así como los restos de un integrante de la familia de gontoféridos, una especie asimilable a los elefantes actuales, que vivió hace miles de años.

Las tres salas contiguas a la ya descrita, están destinadas a mostrar el esplendor de los diversos asentamientos humanos en territorio tlaxcalteca durante la época prehispánica, destacando elementos propios de la agricultura, la escritura, el sacrificio humano, las artes de guerra, la medición calendarizada del tiempo, el trueque, los rituales fúnebres, el sistema de gobierno, y la adoración a los y las diosas.

Foto 3: Chalchiutlicue: Diosa de la vegetación y consorte de Tlaloc
Foto 4: Tlaloc: Dios de la fertilidad

El recorrido finaliza rodeando la parte exterior de la segunda planta del edificio, espacio que sirve para asimilar e integrar en los recuerdos el conjunto de estímulos que se quedaron detrás, muestra de una sociedad con un nivel de organización digno de admirarse, producto de las sabias decisiones de nuestros antepasados, que, pese a que nos han costado el mote de “traidores”, son comprensibles al pensar en las circunstancias bajo las que los hechos ocurrieron. Comparto esta breve descripción, que se halla lejos de la magnitud de la experiencia vivida al visitar esta joya de la historia tlaxcalteca, por ello, dejo abierta la invitación a las personas que tiene a bien leerme, a que visiten el museo, ubicado en calzada de San Francisco, colonia Centro, Tlaxcala. El recinto abre sus puertas de martes a domingo, de 10:00 a 18:00 horas, así podrán seguir comprobando que ¡Tlaxcala sí existe!


[1] Investigaciones sugieren que después de sacrificar a los miembros de la caravana, la población los ingirió, por ello se le dio el nombre de Tecoaque, que en náhuatl significa: “donde se los comieron”.

[2] Festividad marcada en el calendario mexica, en honor a Huitzilopochtli.

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