
Por: Rodrigo Rodríguez
Teotihuacán, lugar donde los hombres se convirtieron en dioses, es uno de los municipios que conforman el Estado de México. Su nombre se le debe a los Mexicas, que le han llamado así seis siglos después de su abandono, esto debido a la famosa leyenda de la creación del Quinto Sol.
Dentro de este territorio, se encuentran diferentes poblados que contienen la herencia milenaria de esta cultura mesoamericana, uno de ellos lleva por nombre San Francisco Mazapa, del cual, se dice, fue fundado por frailes franciscanos en el año 1540 aproximadamente, de acuerdo con el Códice Mazapa.
San Francisco Mazapa, es también conocido como el lugar del señor del venado o lugar donde habita el venado; el número de habitantes es de alrededor de 3400 personas, de las cuales, la mayoría son jóvenes adultos. Esta localidad se ubica a 5 minutos de la Zona Arqueológica de Teotihuacán, la cual sigue siendo tan majestuosa y enigmática para quienes la visitan.
Es en esta población que, a finales del mes de enero de 2022, se presentó un proyecto de investigación bajo la dirección del señor Iván Martínez, en conjunto con el presbítero de la parroquia del mismo sitio; el motivo por el cual se desarrolla esta idea, plantea el ponente principal, es poder abrir los templos cristianos-católicos al público en general, de tal forma que, sea posible conocer la riqueza cultural que albergan estos sitios religiosos.
Aunque se sabe bien que los templos religiosos están abiertos al público, el optar por el recorrido guiado a la parroquia de San Francisco de Asís; ubicada en la zona centro del poblado de San Francisco Mazapa perteneciente al municipio de Teotihuacán de Arista, nos da una perspectiva histórica de mayor relevancia. La tesis propuesta con base en la investigación realizada, nos invita a reflexionar acerca de qué poblado es realmente el heredero de toda la riqueza cultural milenaria de Teotihuacán.

El recorrido turístico consta de cinco partes aproximadamente, las cuales son: el atrio, la capilla abierta, la nave principal, el mural de los sacramentos y el retablo/presbiterio.
Para comenzar el recorrido, se recibe una explicación del poblado de San Francisco Mazapa y del Valle de Teotihuacán en general, esto a manera de introducción y contextualización del lugar donde se encuentra este espacio histórico. Posterior a esta explicación, se hace referencia a la historia del atrio de la iglesia y sus orígenes, precisando su función como lugar de comercio, educación, ceremonias religiosas y espacio de reuniones para la población, siendo tales cumplidas en su totalidad por esta parroquia.
Prosiguiendo con el trayecto, se encuentra la capilla abierta, la cual, se ha propuesto con un estilo de logia, con la finalidad de dar audiencia a la población en general; esto tiene una línea de pensamiento estrecha con una posible relación con los habitantes de Tlaxcala, debido a que la logia más conocida se encuentra en ese territorio. Por lo tanto, se ha recomendado que existe una mayor vinculación con los descendientes tlaxcaltecas que con otras poblaciones como lo es Texcoco.
A tan solo unos pasos de distancia, se encuentra la entrada a la nave principal de la parroquia. En este punto se hace una explicación sobre la arquitectura de la misma, haciendo énfasis de la espadaña, la cual era utilizada para hacer sonar la campana que invitaba a las celebraciones religiosas mucho antes de la construcción de la torre campanario.
Continuando con la explicación, se llega a una de las partes más relevantes de este nuevo espacio cultural: el mural de la alegoría de los siete sacramentos. A pesar de que no se tiene información de la autoría, se conoce como uno de los elementos culturales más importantes del Valle de Teotihuacán, esto debido a su antigüedad.

Por último, el retablo/presbiterio muestra un trabajo similar a la catedral de Tlaxcala, aunque sea de un mayor tamaño a comparación del templo de San Francisco de Asís en cuanto a su distribución arquitectónica; dentro de este retablo, se encuentran integradas varias pinturas, algunas de las cuales han sido robadas y fueron sustituidas por réplicas con el pasar del tiempo. Creado en el siglo XVIII, y sin autoría documentada, el retablo es considerado, desde un aspecto más religioso, como el punto más fundamental de toda la parroquia, debido a que en él se encuentra la imagen del santo patrono de la población.

Este proyecto de investigación, con la finalidad de dar apertura a este nuevo espacio cultural, conlleva un esfuerzo de la población por dar visibilidad a sus sitios históricos, principalmente, a su herencia cultural como descendientes de los teotihuacanos. Aunque el recorrido sea algo sencillo, nos da nociones de la riqueza cultural que alberga la enigmática tierra de Teotihuacán; el intercambio cultural, arquitectónico, social y mercantil con otras poblaciones, vislumbra el impacto que tuvo (y aún tiene) este territorio a nivel regional y nacional.
Los recorridos guiados solo se pueden hacer bajo previa cita, no obstante, la parroquia se encuentra abierta y es posible visitarla sin problema alguno para conocer un poco de su historia de la mano de quienes habitan en el pueblo.

